El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta principalmente a niños, aunque también puede presentarse en adultos no vacunados. A pesar de los avances en vacunación, los brotes de sarampión siguen ocurriendo en diversas partes del mundo, incluyendo América Latina, debido a la disminución en las tasas de inmunización.
¿Qué es el sarampión?
El sarampión es una infección causada por el virus del sarampión, perteneciente a la familia Paramyxoviridae, género Morbillivirus. Es una de las enfermedades más antiguas conocidas en la humanidad, descrita desde hace más de 1,000 años.
Se caracteriza por síntomas como fiebre alta, tos seca, secreción nasal, ojos irritados y un sarpullido rojo distintivo que suele comenzar en el rostro y extenderse al resto del cuerpo. Además de ser extremadamente contagioso, el sarampión puede conducir a complicaciones graves e incluso la muerte, especialmente en poblaciones vulnerables como niños pequeños, personas desnutridas o individuos inmunocomprometidos.
Aunque muchos países habían logrado eliminarlo gracias a campañas de vacunación, en los últimos años se ha observado un resurgimiento global debido a la disminución en la cobertura vacunal.
¿Cómo se transmite?
El sarampión se propaga de persona a persona a través de gotículas respiratorias infectadas, expulsadas al toser, estornudar o incluso hablar. Estas gotículas pueden permanecer suspendidas en el aire o en superficies durante varias horas.
Una característica alarmante del virus es su altísima tasa de contagiosidad: hasta el 90% de las personas no vacunadas que estén en contacto cercano con un infectado pueden contraer la enfermedad. Además, una persona con sarampión puede ser contagiosa desde cuatro días antes de la aparición de la erupción hasta cuatro días después.
Esto significa que incluso antes de presentar síntomas evidentes, una persona infectada puede estar diseminando el virus en su entorno.
¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas del sarampión suelen manifestarse entre 10 a 14 días después de la exposición al virus. Los principales signos incluyen:
- Fiebre alta que puede superar los 40°C.
- Tos seca y persistente.
- Secreción nasal y congestión.
- Ojos rojos y llorosos (conjuntivitis).
- Manchas de Koplik: pequeños puntos blancos azulados que aparecen en el interior de las mejillas, indicativos de la enfermedad.
- Erupción cutánea: aparece 3 a 5 días después de los primeros síntomas, comenzando generalmente en el rostro y cuello, extendiéndose gradualmente al resto del cuerpo.
Otros síntomas adicionales pueden incluir pérdida de apetito, cansancio extremo y sensibilidad a la luz.
En casos más graves, el sarampión puede llevar a complicaciones como deshidratación severa, convulsiones febriles, infecciones pulmonares (neumonía) e inflamación cerebral (encefalitis).
¿Qué complicaciones puede causar?
Aunque muchas personas se recuperan del sarampión en dos o tres semanas, las complicaciones pueden ser graves o incluso mortales. Algunas de las más frecuentes incluyen:
- Neumonía: infección de los pulmones, que es la causa más común de muerte asociada al sarampión en niños pequeños.
- Otitis media: infecciones del oído que pueden derivar en pérdida de audición.
- Diarrea severa y deshidratación.
- Encefalitis: inflamación del cerebro que puede dejar secuelas neurológicas permanentes.
- Complicaciones durante el embarazo: mayor riesgo de parto prematuro o bajo peso al nacer.
Los niños menores de 5 años y los adultos mayores de 20 años corren un riesgo especial de sufrir complicaciones graves.
¿Cómo prevenir el sarampión?
La mejor manera de prevenir el sarampión es mediante la vacunación.
- Vacuna triple viral (SRP): protege contra el sarampión, la rubéola y las paperas.
- Se recomienda administrar:
- Primera dosis: a los 12 meses de edad.
- Segunda dosis: entre los 4 y 6 años.
- En casos de brotes o viajes a zonas de riesgo, se puede recomendar una vacunación anticipada a partir de los 6 meses.
La vacuna es segura, eficaz y ha demostrado reducir drásticamente la incidencia de la enfermedad. No obstante, para lograr la llamada “inmunidad colectiva” (o “de rebaño”), se necesita que al menos el 95% de la población esté vacunada.
Otras medidas de prevención:
- Mantener esquemas de vacunación al día.
- Evitar contacto cercano con personas enfermas.
- Practicar una buena higiene de manos.
- Cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar.
- Ventilar adecuadamente espacios cerrados y concurridos.
¿Qué hacer si sospechas de sarampión?
Si tú o alguien cercano desarrolla síntomas compatibles con el sarampión:
- Consulta de inmediato a un médico y evita acudir a lugares públicos.
- Informa al personal médico sobre la sospecha antes de llegar al centro de salud para que tomen las medidas de aislamiento adecuadas.
- Evita automedicaciones, especialmente de medicamentos que puedan ocultar síntomas importantes.
- Aislamiento en casa: las personas infectadas deben permanecer en casa al menos 4 días después de la aparición de la erupción.
La detección temprana y la notificación oportuna a las autoridades sanitarias son clave para prevenir nuevos brotes.





